jueves, 16 de julio de 2020

Desde la quema de Guaicaipuro hasta la caída de la gran Tenochtitlán

>> Los valores no caerán por si solos sino que son destruidos directamente por la “voluntad de poder”, que los niega. Nietzsche

Francisco J D´Angelo Ohep*

Ciudad de México, 05 de febrero (entresemana.mx). Guaicaipuro, cacique venezolano, citado en el año 1723 por el historiador José Oviedo y Baños en su famoso libro “Historia de la Conquista y la Población de Venezuela”, nació alrededor de 1530 y murió en 1568. Al parecer lideró varias tribus Caribes, luchó ferozmente contra los españoles de forma exitosa principalmente debido a  la invasión y explotación de las minas de oro en Los Teques y se paseaba en aquellos años por el valle de Caracas.

Fue un personaje muy temido hasta que los españoles,  imposibilitados de quitarle la vida en una lucha cuerpo a cuerpo, incendiaron su choza con él adentro, poniendo fin a quizás el último de los grandes guerreros Caribes y llevando a punto final a una etapa de la historia. Así, dejaron atrás la época de libertades salvajes que se basaban en costumbres ancestrales, así como en una ética y moral más respetuosa del entorno ambiental que la del hombre blanco europeo, dando inicio al sistema de colonización establecido por la corona española en la conquista de Latinoamérica.

Esta anécdota típica de la historia fabulada de Venezuela es conocida por nuestros compatriotas y nos recuerda como desde los cambios radicales de la conquista, guerras de independencia, guerra federal, décadas de caudillismo, ensayos democráticos y dictaduras militares; hasta la destrucción de la democracia moderna generada por dictaduras instauradas por voto democrático, nos ha llevado por años a un camino de sangre, sudor y lágrimas. Terminamos por entender que más tiempo se ha pasado la joven nación venezolana en una constante lucha y cruentas guerras, que en la paz de la democracia, en que nacieron las generaciones del 1958 con la caida de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, hasta la llegada de Hugo Chávez en 1998.

Siendo un espejismo la democracia que tantas vidas costó, el avance civilizador del progreso del país que pasó de ser rural, agrícola y  pecuario, terminó siendo un monstruo industrial con PDVSA que ostentó el título de la tercera petrolera más grande del mundo, para posteriormente ser víctima de la rapiña y el más vil intento de destrucción nihilista que acabó con 40 años de democracia y más de 50 años de crecimiento económico.

Yo por ejemplo, recuerdo sin hacer mucha memoria, haber vivido dos asonadas golpistas (1992), marchas al palacio de Miraflores, una renuncia presidencial (2002), un golpe de estado (2002), e innumerables violaciones a los derechos humanos, y eso que salí de Venezuela hace más de 15 años.

En México por su parte, un país que pasó por una “dictadura” de un solo partido, el PRI, por más de 70 años, en donde se vivía en dos mundos que aun hoy coexisten, uno basado en el crecimiento neo liberal y otro en el mayor atraso rural, con una enorme revolución industrial, instituciones mucho más sólidas que las venezolanas, con gente preparadísima y a la vez, con personas apartadas del sistema. Se observa con preocupación cómo somos tan parecidos pero tan distintos, en historia, en idioma, en costumbres y en el mismo deseo de cambio revolucionario a costa de todo.

A veces cambiar lo establecido por algo que no esté bien estructurado puede ser un salto al vacío. A nosotros la improvisación, el llevar todas las decisiones al campo político, el despreciar la ciencia, la meritocracia, el profesionalismo, los valores, la ética y la moral, hasta la religión, nos costó 90% de la institucionalidad del país. Solo queda en pie la Asamblea Nacional con una intervención constante de la dictadura y su brazo armado cívico-militar. ¡¡¡Perdimos todo!!! Nuestras casas que, al devaluarse la moneda, no se pudieron vender. También perdimos el trabajo cuando el gobierno expropió las empresas para “mal manejarlas” y el Estado se convirtió en distribuidor de insumos y alimentos. En ese punto empezó a escasear todo y a la larga no había comida, ni medicinas, ni combustible. Tristemente vimos a nuestros vecinos perderlo todo, hasta que nos tocó a nosotros.

La destrucción institucional de Venezuela no fue una casualidad, fue planeada. Existen grupos políticos miembros del Foro de Sao Paulo que, al no estar de acuerdo con el sistema, buscan destruir lo establecido con la idea de lograr una revolución utópica e instaurar sus nuevas instituciones, que terminan siendo adornadas con nombres tomados de la revolución cubana. ¿Les suena Misión Rivas, Misión Barrio Adentro, Ministerio para el Poder Popular de los Pueblos Indígenas, para el Ecosocialismo, Viceministerio Para la Suprema Felicidad del Pueblo y toda clase de nombres venidos de la Rusia de Stalin y la Cuba Castrista? La felicidad no se decreta.

Todos sabemos cómo termina la historia, con huida de capitales e inversión, destrucción de la iniciativa privada, devaluación,  quiebra de empresas, desempleo, desabasto, inseguridad, narcotráfico, terrorismo, impunidad, sistema judicial controlado e inoperante,  persecución a la libertad de expresión y prensa, cambio de la meritocracia por el servilismo, abandono en materias como educación, ciencias, tecnología, ambiente, desarrollo, ecología, y por último, una clase política rica y con reelección perpetua, ya que controlan los organismos electorales, policiales y militares, protegiendo al régimen y esclavizando al pueblo.

En fin, una destrucción de todo el país que llevó a la nación a un desplazamiento forzoso de la población que huye de la miseria (4 millones de personas), produciendo en los países vecinos grandes crisis de refugiados. Lamentablemente nosotros comenzamos a perder la Gran Caracas desde la muerte del cacique Guaicaipuro, ojalá a México no le toque otra caída de la gran Tenochtitlan…

 

*Francisco J D´Angelo Ohep

Master en Derecho Internacional por la UIA Ciudad de México.

Director de Asociación de Venezolanos en México.

VENEMEX

DEL POSTMODERNISMO NEOLIBERAL AL POPULISMO MAGICO


Opinión. Francisco D´Angelo Ohep*

“Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Por eso hemos venido a cobrar ese cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia”.

Discurso “Tengo un Sueño”, 28 de agosto de 1963.

Dr. Martin Luther King.

En toda época los humanos siempre hemos pensado que nos toca vivir lo peor, un fin del mundo; John D. Rockefeller, en su libro “Autobiografía de un Titán”; decía “El pánico del año 1907 ha sido el peor, fue la caída más grande de la bolsa de valores de New York, por la falta de confianza de los ahorristas. Nadie escapo de él, ni grandes ni pequeñas organizaciones. Instituciones importantes debieron ser auxiliadas debido a la desconfianza y el miedo irrazonable”. No sabía Rockefeller que años después en 1917, se viviría una tragedia peor, la gripe española de finales de la primera guerra mundial.

Ya en 1916 se habían detectado 18,886 muertes por gripe. Pero España no formo parte de la primera guerra mundial, y siempre dio números ciertos de sus enfermos, mientras los países en guerra los ocultaban. Por esta razón, se supuso que en España había aparecido la primera víctima de la pandemia, cuando en realidad había sido en Francia. Entonces se le coloco el nombre de “Gripe Española”.

Esta Gripe mato a unos 50 millones de personas, entre ellas al Rey  Alfonso XIII y al jefe del gobierno español Manuel García Prieto.

En ese momento se encontraron, para luchar contra esa amenaza, con pocos médicos, el analfabetismo y la ignorancia de la época. Paradójicamente hoy luchamos contra los mismos males, con escaso acceso a los servicios de salud, por ignorancia, al no implementar políticas que enfrenten estos problemas; además, aunque no por falta de médicos, se importan médicos cubanos cuestionados en su capacidad profesional.

Los discursos no han cambiado desde la época de la gripe española; en pleno siglo XXI los líderes de los países asumen posiciones diferentes frente a la pandemia, algunos tratan de decir la verdad y otros es evidente que bajan u ocultan las cifras.

La idea liberal es apoyar al estado y la iniciativa privada para enfrentar la crisis, mientras los ultra izquierdistas buscan que todas las acciones queden en manos del estado, sin darse cuenta que las criticas también las absorbe el gobierno. El Estado sin la iniciativa privada, no puede conseguir las metas de evolución nacional, porque para el logro de estas, se debe partir de la actuación de todos los sectores de la sociedad en conjunto.

Las pláticas de los dirigentes son distintas, unos buscan controlar, seleccionar y redistribuir el poder para dominar los acontecimientos y, como decía Foucault , “…conjurar los poderes, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad. En fin, torcer la realidad y tratar que las masas crean en la verdad del líder”.

Algunos líderes buscan agregar realismo mágico a su discurso, incluyendo elementos fantásticos en su narración, desde soluciones con amuletos, hasta negar la realidad diciendo que la enfermedad no existe o la crearon los enemigos del Gobierno, los extranjeros, gobiernos anteriores o una extensa lista de excusas, para así llegarle al pueblo.

Aunque sea difícil de creer, los discursos de los líderes pueden lograr que un país evolucione o se atrase, un demagogo hace que el país vaya lento, mientras que un líder diligente, que se basa en la verdad y la libertad, hace que la sociedad evolucione con rapidez.

Bien decía Lluís Duch. “A mayor velocidad, mayor poder, mayor control: es una constatación histórica irrefutable tanto en las culturas orientales como en las occidentales”. Dicen, que el dinero no es importante, pero este puede comprar soluciones, dar acceso a mejores oportunidades y aumentar la velocidad de respuesta a los problemas.

Veamos un ejemplo donde tres personas con morbilidades producto de enfermedades asociadas, enferman de Covid 19. Uno es un expatriado  asignado a México que acude a un hospital privado con su seguro médico y bajo estas condiciones su posibilidad de muerte es de un 5%; el otro caso es un empleado público a quien su presidente le quitó el seguro privado, le bajó el sueldo y por tanto, no ha podido comprar un seguro de salud privado. Este individuo tiene que acudir al Seguro Social y su posibilidad de muerte aumenta a 11,7 %. Por último, está el caso de un solicitante de refugio que no tiene identificación en el país y por tanto, no lo atienden ni siquiera en una emergencia del Seguro Social, así que su caso puede resultar mortal.

En México, todos tienen supuestamente derecho a la salud, lo encontramos estipulado en el artículo 4 de la Constitución, además unos 50 millones de personas estaban asociadas al seguro popular hasta 2018; pero más de 30 millones de mexicanos trabajan en el sector informal, quien atiende a estas personas sin seguro alguno el día de hoy?.

Hace poco tiempo se eliminó el Seguro Popular y se creó el Instituto de Salud para el Bienestar INSABI; 23 estados se unieron a este programa que busca dar atención a las personas que no estén en el Seguro Social, aunque piden CURP o RFC, por cuanto quien no los tengan, esta fuera del sistema.

Este ha sido un cambio drástico, al parecer la intención era no dar atención a todos los ciudadanos, pues unos no pueden pagar; pero esto trajo consigo un fuerte desabasto de medicinas, ya que, anteriormente, los proveedores distribuían a los hospitales del IMSS, ISSSTE, SEDENA y Seguro Popular; entonces decidieron que fueran los mismos organismos los que distribuyeran la medicina, esto genero un caos y el mencionado desabasto.

Todos los empresarios en México saben lo complejo que es la distribución de cualquier producto en el país, por otra parte, el mundo farmacéutico es sumamente especializado, son pocos sus actores en todo el mundo; en fin, buscando supuestamente evitar monopolios, los que terminaron sufriendo sin tener acceso a medicinas fueron los pacientes, entre ellos los niños con Cáncer.

El cambio radical de políticas sin tener un remplazo estructurado, es un salto al vacío y quienes sufren son los más vulnerables; debemos estar atentos a los cambios que quiere hacer el gobierno a las Afores.

Esta terrible pandemia nos hace reflexionar en lo separado que esta el discurso de los gobiernos populistas de la realidad, porque aunque dicen querer ayudar a los pobres, hacen lo contrario.

Lo mismo que ocurre con la salud, lo podemos trasladar a otros sectores como: justicia, seguridad, educación, acceso a empleos y muchos otros. Los políticos conocen perfectamente cuales son las soluciones a los grandes problemas que se basan específicamente en la falta de igualdad de oportunidades.

Pero ellos tienen un discurso dirigido a la masa votante, solo con lo que ésta desea escuchar; luego dan órdenes diferentes y actúan de una forma contraria a todo lo planteado. Esta demagogia estratégica y deliberada la observamos en varios aspectos: primero, asegurar votos de sus partidarios adoctrinados e ignorantes, segundo, dar órdenes para que lleven su línea política y de intereses; todo esto, con la finalidad de acaparar el poder, destruir instituciones y a las personas que sean obstáculo para sus metas y propósitos.

Esta actuación se combina, en ese líder, entre alimentar el ego (hacer lo que le venga en gana) y a la vez fortalecer su poderío popular y económico; realmente lo que les interesa, son los votos y el dinero para mantener el poder. Esto último es típico y lo han aprendido de los delincuentes; con total falta de ética y moral tratan de acumular la mayor cantidad de dinero para comprar personas cuando sean descubiertos, o por si les va mal y pierden el poder o la popularidad,

Como decía el Dr. Luther King, seguimos esperando cobrar el cheque que nos “dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia”.

Francisco J D´Angelo Ohep*

Abogado, Master de Derecho Internacional Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Es Director Fundador de VENEMEX una ONG de ayuda a los refugiados venezolanos en México.


LA CAIDA DE “EL CARNICERO”

La Guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos.

Jean Le Rond D’Alembert. (1717-1783) Filósofo Francés.

 

Nunca se imaginó el Carnicero que llegaría a ser presidente de Venezuela y a su vez, un importante traficante de drogas. Corría el año 2002 cuando este personaje, miembro de los “Círculos Bolivarianos”, empuñó un arma para dispararle a civiles en la marcha del 14 de Abril contra el entonces presidente, Hugo Chávez. Vale aclarar, que estos grupos de civiles fueron armados para defender, cuando fuera necesario,  la revolución de su comandante Chávez…

Este criminal nació en Cúcuta Colombia, algún un día de noviembre de 1962. No se conoce bien la fecha, ya que su partida de nacimiento venezolana que dice que nació en Caracas, es falsa.  Sus padres, quizás desplazados por la guerrilla colombiana de la época (esa misma que años después sería socia del Carnicero), se mudaron a Caracas, capital de Venezuela, cuando él aún era un niño. Creció en una zona popular de la capital llamada El Valle. Estudió en el Liceo José Avalos, uno de esos liceos que la democracia venezolana abrió después de  1958, cuando cayó la última dictadura venezolana antes de la de Chávez: la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez. 

Estos liceos fueron catalogados en su época con un buen nivel académico y como estamos hablando de un personaje muy apartado de la academia y las ciencias, sabemos que fue expulsado por revoltoso. Además, en el entendido de su propensión a presentar documentos falsos, es probable que nunca se haya graduado de bachiller. 

Se convierte en político, formado en la dudosa ética y moral de la ultra izquierda venezolana, tras un adoctrinamiento castrista realizado por los cubanos. Después de tener algunos coqueteos con partidos de izquierda y hacer varios cursos de inteligencia en Cuba, consiguió trabajo en el partido político Movimiento Electoral del Pueblo  (MEP). Por su elevada estatura, comienza a trabajar en el año 1983 como guardaespaldas de un gris y nefasto personaje de la historia venezolana: José Vicente Rangel, quien fue diputado unas cinco veces y eterno candidato a la presidencia de la república por la izquierda: Partidos PCV, MAS y URD. Nunca llegó ni en segundo lugar. 

Rangel era abogado, pero prefirió incursionar en el periodismo, donde extorsionaba a empresarios y políticos de la época, pues  “si  no pagabas, hablaba mal de ti en sus programas”.  Supongo que, después de los cubanos, fue el primer profesor de buen nivel en la carrera delictual del Carnicero.

Desde 1990, se desempeñó por 7 años en el único trabajo honesto que realizó en su vida: el de conductor de autobuses en el Metro de Caracas. Sin embargo, esto era un camuflaje ya que en realidad fue enviado por el partido a infiltrarse  en el Sindicato, para quitarle poder a los líderes tradicionales de tendencia ideológica de centro. Cuestión que nunca logró.

Fue miembro del grupo “terrorista” MBR 200, el mismo que orquestó el 4 de febrero de 1992 el infame golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Por esa razón el Carnicero iba a visitar frecuentemente en la cárcel de Yare al “insepulto” Hugo Chávez.

Posteriormente fue miembro del Movimiento V República (MVR), el partido que llevó al triunfo a Hugo Chávez en 1998 y fue uno de los artífices de la disolución del Congreso de la República de Venezuela.  Fue diputado por este partido hasta ser elegido para la redacción de la nueva Constitución de 1999. Al parecer jamás la leyó, ni acató, ya que el chavismo ha violado dicha Constitución de todas las formas posibles. Entre otras cosas, por ejemplo, en lo que estipula el texto como el derecho a la propiedad privada.

Desde 2006 nombraron al Carnicero como Canciller, mejor dicho, como Ministro del Poder Popular para los Asuntos Internacionales, encargándose en ese entonces de destruir las relaciones diplomáticas con los países amigos y de establecer excelentes relaciones con Cuba, Irán, Rusia, Siria, Irak y China. Renunció a todos los tratados internacionales de libre comercio, convirtiendo a Venezuela en una economía cerrada; sin olvidar el sin fin de expropiaciones que Chávez  decretaba a diestra y siniestra, para luego tomar las compañías, ponerlas a nombre de sus testaferros, quebrarlas y terminar destrozando la producción del país. De esta forma operaron hasta no dejar nada en pie, obligando así a que cualquier actividad económica, quedara dependiendo de importaciones centralizadas por el Estado.

Pero al Carnicero no le bastó con llegar a ser Canciller; a él y a su jefe Hugo Chávez, no les resultó suficiente expropiar empresas, controlar  todos los poderes, poner a su servicio a la petrolera estatal PDVSA y tener un barril con un precio de 100 dólares en aquellos años, con una producción de 2.5 millones de barriles diarios, la gran capacidad en refinación llego a exportar Venezuela 500 mil barriles diarios a USA y producía 750 mil barriles diarios de gasolina, sino que se les ocurrió la brillante idea de unirse las FARC=para=traficar ?drogas.                                                                                                      

El expediente de la corte de UNITED STATES DISTRICT COURT SOUTHERN NEW YORK en el cual UNITED STATES OF AMERICA acusa  a NICOLAS MADURO MOROS, entre otros, señala lo siguiente:

…“En 2006 Chávez nombra a Maduro Moros Ministro de Asuntos Exteriores. Durante ese mismo año las FARC pagan a Maduro $ 5 millones de dólares producto de drogas…en conexión con el  lavado  de dinero esquema que fue parte de una conspiración narco terrorista. Maduro Moros y otros acordaron lavar muchos millones de dólares de las FARC, incluyendo los $ 5 millones antes mencionados, adquirieron equipo de extracción de aceite de palma de Malasia con dinero proveniente de la droga, que fue utilizado para dar apoyo a la operación de cultivo de Palma Africana en Apure para que pareciera legítima. En conexión con este esquema, en Diciembre de 2006, Venezuela anuncia un convenio con firmas de Malasia relativo al aceite de palma Africano y extracción de petróleo crudo y exploración en Venezuela”.

La investigación comienza en 1999 bajo el gobierno de Bush, continúa con Obama y culmina con el presidente Trump.  La misma señala la complicidad del “Cartel de los Soles” para traficar drogas, estando involucrados altos mandos militares y del gobierno. Venezuela evidentemente se vuelve un narco estado, ya que las políticas públicas las trazan narcotraficantes a su conveniencia y sumándose al terrorismo, se vuelven socios de las FARC para cumplir un cometido: transporte, despegue y aterrizaje de aviones con mercancía ilegal, tráfico de buques petroleros, permitir almacenamiento de drogas y por supuesto, lavado de dinero.

Además de todo esto, por orden de Chávez, le dieron armas a miles de paramilitares que al principio fueron llamados “Círculos Bolivarianos” y fueron disfrazados de grupos con fines sociales. Hoy en día los llaman “Colectivos”, cuya la finalidad real es intimidar a la población civil para evitar protestas contra el régimen. 

El último Ministro de la Defensa de Chávez fue Raúl Isaías Baduel, quien se opuso a permitir la entrega de armas  a  estos grupos, pero esto no fue del agrado de Chávez. Por eso y otras críticas al régimen, fue encarcelado y está siendo torturado desde 2009  hasta  el día de hoy.

Los Colectivos son la fuerza armada de Maduro,  los que lo protegen. Él fue su candidato, así como de las FARC, a la presidencia de Venezuela en 2013; los utiliza para distribuir armas, drogas y comida, entre ellas las famosas cajas de comida CLAP. Algunos tienen sus  carnets y hasta su propia moneda, están distribuidos por todo el territorio  nacional  y  no responden a autoridad  alguna sino al Carnicero y a una compleja cadena de mando de delincuentes.

Este ha sido el último logro de la revolución: La destrucción   institucional de las Fuerzas Armadas de Venezuela, por parte del chavismo. Después de intervenir todas las instituciones, Maduro cuenta con unos 20.000 hombres que son los comandos de delincuentes que lo protegen. Así llegó Venezuela a convertirse en un narco estado. 

Ahora el Carnicero despacha desde Miraflores, en medio de una crisis de salud inmensa, miles de enfermos por paludismo, sarampión, influenza, dengue, coronavirus, grupos militares descontentos, grupos de colectivos armados, narcotráfico y terrorismo, maquinando cómo se puede salvar de la justicia,  mientras envía a los organismos de represión del Estado a desaparecer y encarcelar opositores. Está desesperado, apostando a que algo pase en el mundo, para no caer en las manos de la DEA.

Se espera la caída   del Carnicero, como lo señaló el Diario Alemán Spiegel por la brutal forma como ordenó el asesinato de Oscar Pérez en 2018 (ex funcionario policial que se reveló contra el régimen), así como por muchas otras violaciones a los derechos humanos.

Las victimas de régimen son 501 políticos; en un tiempo encarcelaron hasta  a niños en las protestas de 2017, matando más de 150 jóvenes. El Carnicero también ha obligado a que salgan del país más de  5 millones de personas desplazadas, creando la crisis migratoria más grande  del planeta después de Siria. Venezuela presentó 23 mil muertes violentas para el año 2018, más 500 mil empresas cerradas y 1000 empresas expropiadas. El 16% de los niños del país presentan actualmente desnutrición; la cifra de dinero robado a la nación venezolana se estima en 300 mil millones de dólares desde que Chávez asumió el poder en 1998. 

Estamos hablando de un criminal con uno de los más amplios prontuarios del planeta, sólo comparable con Paul Le Roux, Osama bin Laden, Maumar el Gadafi, Saddam Hussein, Qasem Soleimani, Manuel Antonio Noriega, Pablo Escobar, los Beltrán-Leyva-y-Joaquín                 “El-Chapo”Guzmán.                                                                                                                               Esta historia continúa,…. esperamos la pronta caída del Carnicero…

Francisco J D´AngeloOhep

Abogado, Master de Derecho Internacional Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Es Director Fundador de VENEMEX una ONG  de ayuda a los refugiados venezolanos en México.

www.venemex.org

francisco.dangelo@venemex.org

miércoles, 29 de abril de 2020

El Fantasma del Régimen de Maduro Recorre México

“No hay lugar en las Naciones Unidas para un  

gobierno fundado en los principios del Fascismo”.

 Franklin  D. Rooselvelt. 1945.

 

 

 

Corría el año 1944 y el ilustre venezolano Dr. Cesar González Martínez, Embajador de Venezuela en México, inauguraba la estatua ecuestre del Libertador Simón Bolívar en la avenida Reforma, ubicada en el corazón de la capital mexicana.

 

Un año después, en agosto de 1945, el gobierno español en el exilio se trasladó a México, luego de recibir el duro golpe del reconocimiento por parte de Francia e Inglaterra de la férrea dictadura de Franco. Así, las cortes exiliadas se reunieron en el Zócalo de Ciudad de México, el 20 de agosto de 1945. El Presidente interino  de España era Diego Martínez Barrio.

 

Grandes cosas sucedieron en ese año 1945: Fin de la Segunda Guerra Mundial, la creación de la ONU,  y un Golpe de Estado cívico-militar en Venezuela, conocido como la “Revolución de Octubre”, contra  el Gobierno de Isaías Medina Angarita. Este Golpe fue llevado a cabo por una coalición de las Fuerzas Armadas y el partido político Acción Democrática, con Rómulo Betancourt y Marcos Pérez Jiménez como principales cabecillas. El Presidente Medina decidió renunciar para evitar un baño de sangre en el país. Y de esta forma, Rómulo Betancourt ocupa, durante tres años, la  Presidencia Interina del país.

 

En 1948, después de las primeras elecciones libres, asume la presidencia venezolana el escritor Rómulo Gallegos, quien solo dura nueve meses en el poder pues el Ejército se subleva y un nuevo Golpe de Estado lo derroca ese mismo año. Muere así la primera experiencia democrática y vuelve Venezuela a una dictadura que durará 10 largos años bajo el férreo mandato de Marcos Pérez Jiménez.

 

Luego del derrocamiento del dictador Pérez Jiménez, comienza en el país una era de gobiernos democráticos que dura 40 años. Pero lamentablemente en las elecciones de 1998 llega a la presidencia de la República el militar retirado Hugo Chávez Frías. Con lo cual, más de 50 años después de que el excelentísimo embajador Dr. César González, inaugurara en Cuidad de México, la estatua del Libertador Simón Bolívar, comenzó un desastre gubernamental, humanitario y económico de dimensiones catastróficas, que no hubiera podido imaginarse.

 

Mucho menos podría haberse imaginado que el pupilo de Chávez, Nicolás Maduro Moros, un ex conductor de Metro Bus, de “dudosa nacionalidad venezolana”, “ganara”, dudosamente también, las elecciones en el año 2013. Este señor ha realizado cosas increíbles, pero no precisamente por lo buenas. Y aquí comentamos algunas:

 

Al perder en 2015 la Asamblea Nacional por aplastante mayoría opositora, realizó un auto Golpe de Estado continuado que cada día sorprende más al mundo. Comenzó por nombrar una Corte Suprema de Justicia entre las sombras y antes de que se instalara la nueva Asamblea Nacional, que es a quien le corresponde nombrar a estos magistrados como de hecho lo realizo  el 21 de Julio de 2017 ante la Asamblea Nacional pero el tirano los persiguió y hoy se encuentran en el exilio. Continuó con un intento de suplantar a los legítimos diputados, por los nuevos magistrados que se declararon a sí mismos como los nuevos legisladores del país, anulando así el único Poder que hasta el momento le era adverso. Pero las críticas del mundo entero no se hicieron esperar por lo que tuvo que adoptar otras medidas más asombrosas aún.

 

El 30 de julio de 2017, tras unas bochornosas y fraudulentas “elecciones”, designó una no menos fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente que según el gobierno, era necesaria para pacificar y refundar la patria. Mismo discurso usado por el fallecido Hugo Chávez para realizar la Asamblea Constituyente de 1999 que le cambió hasta el nombre a Venezuela.

 

Ahora, 20 años después de la victoria chavista y cuando el país se encuentra sumido en la peor crisis de su historia, completan el auto golpe con una Asamblea Constituyente que redactará una nueva Constitución, pasando por encima de la que se redactó en 1999 y terminando de violar la ya inexistente institucionalidad democrática. Con esto acaban con el basamento ideológico del chavismo y demuestran que solo se mantienen en el poder por la fuerza de las armas; por un ejército controlado por el gobierno cubano y tan comprometido con el narcotráfico y el terrorismo, que no hay forma de obligar al tirano a volver al cauce democrático.  

 

Que gran tristeza para los venezolanos, que vivieron en un país próspero y moderno, hoy sufren hambre; falta de medicamentos; una inflación galopante; la brutal represión con que humillan y torturan a los más de 1.400 presos políticos; que han visto asesinar a más de 130 personas (en su mayoría jóvenes estudiantes), en protestas pacíficas y que han perdido la cuenta de los miles de asesinatos que comete el hampa, apoyada por este gobierno deleznable.  

 

En la historia moderna, México ha sido testigo de la época de embajadores del nivel de Mariano Picón Salas, Francisco Herrera Luque, Germán Carrera Damas, que fueron grandes pensadores dignos de representar el gentilicio nacional. Al contrario de los embajadores y cónsules de tan bajo nivel que existen ahora representando a Venezuela… para muestra basta un botón: El 30 de julio de 2017, día de las votaciones de la ANC de Maduro,  la embajadora de Venezuela en México, cerró la calle  Schiller, en Polanco, Ciudad de México y en un acto bochornoso montó una tarima con unos 300 acarreados evidentemente pagados por la embajada, para que insultaran y amenazaran a todo venezolano opositor al régimen que se acercara al lugar. Ancianos, jóvenes, mujeres y niños fueron víctimas de esta práctica similar a las que ocurren a diario en las calles de Venezuela, donde los adeptos al régimen persiguen a sus compatriotas porque no piensan igual que ellos.

 

Por otra parte, nunca, antes de esta dictadura, se les había negado a los venezolanos la renovación y entrega de sus pasaportes. Con esta manera de controlar a la población, tienen en ascuas, sin poder trabajar y sin poder moverse del país donde residen, a miles de venezolanos que viven el exterior.

 

El fantasma de la dictadura madurista nos persigue en México, todos vimos la nefasta foto en la toma de posesión con López Obrador, un Maduro junto a su compinche en fechorías Cilia Flores riéndose de los venezolanos, felices de haber llegado a la cena junto a un AMLO que con toda razón hizo todo lo posible para que no se le tomara esa foto. 

 

La diáspora venezolana en el exilio espera impaciente la respuesta de la Procuraduría General de la República mexicana sobre la consignación que realizo el 21 de noviembre de 2018 el magistrado Rommel Gil Pino de la sentencia en contra de Nicolás Maduro que lo condena a 18 años y tres meses de cárcel por corrupción propia y legitimación de capitales, a  su vez la notificación a INTERPOL de una Alerta Roja para que este cruel dictador no vuelva a pisar tierras mexicanas.

Estaremos pendientes de ver que pasa…

 

 

 

 

 

Francisco J  D´Angelo Ohep

Abogado Venezolano.

Maestro en Derecho Internacional.

por la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México.

Director Jurídico de VENEMEX Asociación de Venezolanos en México A.C.

miércoles, 9 de enero de 2019

"Revolución y Transformación". Un mismo destino? México-Venezuela.



El modelo bolivariano, “una locura”

La serie de televisión Populismo en América Latina, para la cual se lanzó una campaña publicitaria en autobuses de la Ciudad de México en donde aparece Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Presidencia de la República por la coalición Juntos Haremos Historia, al lado del fallecido expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el exmandatario brasileño, Luiz Inácio Lula de Silva, reaviva la polémica sobre el populismo, un tema controvertido, complejo y de especial relevancia para América Latina, sobre todo en un año en que están previstas elecciones en Colombia, Brasil y México.

Sin lugar a dudas un caso emblemático que retrata a la perfección este fenómeno latinoamericano es Venezuela, en donde “fue personalizado por Hugo Chávez, quien después de un golpe de Estado fallido, ser encarcelado y luego indultado, se hizo del poder democráticamente usando el populismo”.

Y aunque mucho se dice en nuestro país que Andrés Manuel López Obrador, de llegar a ganar la Presidencia de la República el próximo 1 de julio, podría repetir la historia venezolana en México, para el empresario venezolano y mexicano naturalizado Francisco José D’Angelo Ohep, el tabasqueño no es el peligro, sino la gente cercana a él. “Lo que no me gusta es que en su partido tiene el mismo fenómeno que tuvo Chávez, mucha gente que está de acuerdo con la figura del chavismo y con ese modelo de gobierno. Hay el riesgo de que si gana y estas personas se hacen más fuertes en el interior de su partido nos lleven a un gobierno populista peligroso”.

“Me da miedo lo que han dicho pública y notoriamente militantes de su partido, gente cercana a él, que la vía para solucionar los problemas del país es un cambio hacia lo que está haciendo Nicolás Maduro, hacia el modelo bolivariano, eso es una locura”, asegura.

“López Obrador no es un Chávez, porque a diferencia del mandatario venezolano, ya gobernó, no es un militar, no dio un golpe de Estado; en lo personal no me da miedo, aunque me preocupa que no se haya pronunciado contra lo que sucede en Venezuela, ahí sí hay un foco rojo”.

Francisco D’Angelo pertenece a la Asociación de Empresarios Venezolanos en México, sin embargo deja claro que las opiniones que expresa a Siempre! son a título personal. “No es la posición de la asociación, ella tiene su propia postura y visión sobre el tema. Su único fin es la promoción de negocios entre venezolanos y mexicanos, así como atraer inversionistas al país. Yo soy mexicano naturalizado, por eso puedo comentar sobre Venezuela, un tema terrible y una de las razones por las que la gente está emigrando, pero hay muchos extranjeros que no se meten en temas políticos”.

El inicio del chavismo

Lo que la gente vio en Hugo Chávez fue un hombre “supercarismático, aunque muchos vimos que venía de un golpe de Estado, que estuvo preso y lo indultaron, ese era el peligro. Era un personaje que no era democrático, que nunca había gobernado ni había sido alcalde, nunca había tenido un cargo público que se le conociera, por tanto el tipo era una incógnita para los venezolanos”.

El empresario venezolano-mexicano recuerda que cuando Hugo Chávez ganó la presidencia el 6 de diciembre de 1998, con más de 70, casi 80 por ciento de la votación a su favor, se vivía un fenómeno parecido al que se vive hoy en México, la oposición estaba dividida, había dos candidatos, no hubo un candidato que uniera a toda la oposición, por eso Chávez ganó”.

Advierte que un elemento fundamental fue que el chavismo ganó también el Congreso, “con lo que le das todo a un presidente para hacer lo que él quiera”, cambiar muchas cosas a su conveniencia.

Cuando llegó a la presidencia Chávez, la gente pensaba que era un populista más, no un tipo que destruiría el país. Lo que pensaba la gente es que era una especie de Carlos Andrés Pérez, un presidente venezolano que fue mucho más populista en los años setenta, en su primer gobierno (1974-1974), que en su segunda presidencia, en su reelección (1989-1993), cuando llegó con un equipo más maduro y una visión menos populista de gobernar.

Sin embargo, con Chávez no fue así, “la gente no tenía una visión de quién era, desde el punto de vista de cuál era su proyecto final? La gente creía que era un populista democrático, que eventualmente tomaría medidas populistas, se mantendría en el poder un rato y después cedería el poder”.

Sin embargo, afirma que no fue así, “no cedió el poder, al contrario, hizo una Asamblea Nacional Constituyente en el año 1999 para modificar la Constitución de 1961 vigente y poder incluir la reelección, que anteriormente no se permitía, los periodos presidenciales eran de cinco años”.

El empresario destaca que Chávez “aglutinó una gran cantidad de gente, de todo tipo de ideología, gente de derecha, de izquierda, radical, se pasó a su partido, pero ¿cuál fue la tragedia?, que poco a poco cuando los años van pasando fue poniendo gente más radical al frente de posiciones clave, hace una alianza cívico militar en la cual los militares forman parte importante de su gobierno, es decir, empieza a dejar de darle cabida o estrecharle los puestos a los civiles y empiezan a meter militares en cargos clave, un proceso importante para el tema de la Constituyente, para la reelección”.

El director general y `residente del Consejo Directivo de Inmobilare & Co. expresa lo que pasó con la empresa privada durante el régimen chavista: “la empresa privada legalmente, incluso en la Constitución del 99, tenía garantizados los derechos de la propiedad privada. Es  una Constitución de avanzada, tiene muchas garantías, pero no las cumplen, porque creo que era un plan para hacer una Constitución en la cual no importara lo que dijera, pero que llamara a la reelección, ese era el tema”.

 

Gobiernos populistas

Explica que en los gobiernos populistas “aumenta el gasto público, la gente se confía, ve dinero en la calle, aunque se vaya devaluando la moneda la gente dice: bueno, pero hay dinero, hay cosas, hay supuestamente negocios, sin embargo empiezan a cercar los negocios privados, el gobierno empieza a tomar las acciones que normalmente hacían los privados o a interferir en los precios, a meterse en redes de distribución, el gobierno empieza a tomar las riendas de todo”.

“Al principio se puede ver como una alarma, pero te parece bueno, a los tipos les gusta centralizar todo, sin embargo cuando te das cuenta no puedes hacer nada, la libre empresa no puede hacer nada sin un permiso de gobierno, pues este empieza a tomarse atribuciones que anteriormente las tenía la industria privada, empiezan a distribuir comida, se meten en cosas raras en que nunca se habían metido, que no es su business,  como dicen”.

Por tanto, las alarmas son “que estos tipos engañan a la gente con un plan serio de gasto público, de «te doy», a nosotros nos pusieron control de cambios, a ciertos sectores les daban dólares preferenciales, así jugaron mucho tiempo, y empiezan a destruir la institucionalización. Empiezan a jugar nuevos actores, que nunca han jugado en el plano económico, nuevos competidores, pero son competidores que tienen que ver con el gobierno, ellos usaron muchos prestanombres, testaferros, amigos de ellos, y empezaron a hacer labores que a la larga eran para corrupción o para tener los dólares preferenciales y empezar a importar, lo que complica la vida y los negocios de los importadores tradicionales, de las personas de empresas que normalmente habían hecho negocios en el país, porque empiezas a tener competencia desleal de nuevas compañías que tienen una relación con el gobierno”.

Todo esto —dice— se destapa con el tiempo, te vas dando cuenta de que es muy difícil la existencia de una compañía que no tenga vinculación alguna con el gobierno y te van estrangulando esas personas o esos empresarios tratando más bien de que te vayas del país para que no estorbes.

“La gente empieza a emigrar hacia México, Estados Unidos, Argentina, Colombia, a hacia todos los países, aunque ante tal panorama mucha gente sigue siendo optimista, es como la teoría de cuando va a estallar un volcán y el pueblo está abajo. Las personas que habitan el pueblo le dicen a protección civil, váyase de aquí porque el volcán es bueno y a mí no me hará daño”.

En opinión del empresario venezolano, “se genera una relación psicológica en la cual dices, esto no va para peor, pero todo indica que sí: hay destrucción de la moneda e inflación. No todo el mundo ahorra en moneda extranjera, por eso cuando ve que tiene millones en su moneda no sirven ni para comprar un pan. La inflación destruye el poder adquisitivo, empieza a crearse un cerco en el cual tus propiedades tampoco valen, a destruir todo el sistema de registro notarial, el Estado se mete en todo, en la compra-venta de bienes e inmuebles, complicando y entorpeciendo toda la situación. No hay mercado, lo acaba, la economía de mercado la acaba, más o menos así fue el cuento”, señala Francisco D’Angelo Ohep.

 

Chávez, el populismo en su máxima expresión

MEXICANAS JOVENES NO CREEN EN LOPÉZ!!!