jueves, 14 de enero de 2021

La Civilización Light


“La Civilización de lo ligero representa una nueva etapa en la aventura de la modernidad democrática y humanista”.

Gilles Lipovetsky.

 

Los fenómenos de la globalización, la revolución tecnológica y la pandemia con su encierro, han generado muchos cambios en nuestras vidas, presentándonos nuevos problemas con nuevas soluciones.

Nunca antes habíamos tenido disponible tanta información, pero a la vez tanta desinformación. Y es que el ruido en la comunicación, genera desinformación: demasiadas opiniones, paradójicamente, producen gente desinformada y manipulada. Actualmente, buena parte de la guerra por el poder, se gana a través de internet, buscando imponer una verdad más rápidamente que las demás y con la mayor audiencia posible.

El sistema social en el que vivimos es imperfecto, pero además, hay personas que se dedican a difundir discursos sin basamento científico alguno, queriendo destruir la institucionalidad existente, para beneficio propio y de sus grupos.

El encierro que hemos sufrido, por causa del COVID 19, ha llevado a muchísimas personas a darse cuenta de que es posible realizar una gran cantidad de actividades sin salir del hogar, o sea por internet: contratar servicios de compra, recolección y entrega de mercancías a domicilio por ejemplo y, por supuesto, trabajar y estudiar a distancia.

Vivimos tiempos en que la vida se está llevando “a la ligera”, por la velocidad con que fluye la información, por la poca profundidad con la que se toman decisiones, así como por el escaso tiempo durante el cual se discuten los temas y tareas. Todo esto influye en la forma en que se manejan los cambios diarios en gran parte de las instituciones. Hay un sentimiento generalizado de que todo lo “ligero” es bueno.

Pero así, lo más rápido, con el menor esfuerzo, nos lleva a perder profundidad. Buscando el sueño de llevar la vida “ligera”, es increíble como dirigentes de distintos ámbitos de la sociedad, usan con ligereza el discurso, manipulando la verdad, la moral, la ética, la voluntad y el esfuerzo.

Todo esto  puede ser un efecto de la globalización cultural, que creó una mezcla de culturas y costumbres; de la post modernidad, que generó una evidente confusión ideológica y de la híper modernidad que, con su híper consumo, aceleró los procesos industriales, sacrificando la calidad de los productos y el medio ambiente y como resultado tenemos, entre otras consecuencias, una sociedad con “líderes súper ligeros”.

Muchos  aspectos están cambiando desde el punto de vista económico, la forma de generar riqueza ha variado; hoy en día por ejemplo, tenemos empresas inmateriales, con domicilios en diversos lugares, muchas veces virtuales, con personal sub empleado, que en realidad no sabe para quién trabaja, ni conoce el domicilio principal de la empresa que factura millones de dólares.

Este tipo de empresa, compite con empresas pesadas, que tienen maquinarias, domicilios fijos, muchos activos y empleados que pagan montones de dinero en impuestos y a los que cada día se les hace más difícil sobrevivir, batallando con la competencia nacional y extranjera, con el fisco y muchas veces con el gobierno, debido a que, quienes normalmente crean y aplican las políticas económicas, no entienden estos cambios.

La confusión ideológica también es consecuencia de la vida “ligera” y va desde burgueses capitalistas defendiendo al Che Guevara y a los hermanos Castro, hasta personas jóvenes que se dicen progresistas, pero siguen modelos y líderes que desdeñan las energías limpias, el respeto e igualdad de género, los avances tecnológicos, las organizaciones de la sociedad civil y muestran un dudoso rechazo a la verdad.

El discurso político se ha vuelto “ligero”, sin bases científicas, sin detenerse en fundamentos o asuntos específicos; siempre nadando en la ligereza de no decir mayor cosa, sino atacar al enemigo para ganar elecciones. A los políticos actuales no les gusta gerenciar, o tomar responsabilidad alguna, sino vivir en una eterna campaña por perpetuarse en el poder, mientras los países se caen a pedazos.

El estado y las formas de gobierno deben cambiar, sin volver a los modelos pesados de antaño, pero es necesario usar los cambios para mejorar la sociedad, no para esclavizarla.

Hoy las personas se han dado cuenta que pueden vivir la vida “ligera”, sin propiedad alguna, pueden rentar de por vida, trabajar o estudiar en cualquier parte que exista internet, mudarse, cambiar de trabajo, de religión, de partido político, de país; sólo tienen que poseer ingresos, y hacer la vida liviana.

Pero lo “ligero” afecta a varias instituciones, una de las más importantes es la familia, por ejemplo. Las personas ya no quieren tener hijos, tienen mascotas para suplantarlos, y las mismas parejas se cambian cada cierto tiempo; es una vida con menos responsabilidades, ligera de equipaje. Si partimos de que la vida es un viaje, quizás tengan algo de razón, pero no es factible que una sociedad completa pueda subsistir viviendo de esta forma, ¿o sí?

Por otro lado, una gran parte de la población está fuera del sistema, sin seguros, llegando a la vejez sin ingresos, sufriendo catástrofes naturales, desplazamiento forzado por gobiernos dictatoriales; otros han terminado siendo víctimas de nuevas formas de terrorismo, por ejemplo en Latinoamérica es creciente el problema del sicariato, feminicidios, secuestros, torturas y el terrorismo de Estado. Según ACNUR en el año 2020 existen 79,5 millones de desplazados en el mundo.

Actualmente, ¿qué va a hacer esta sociedad con los pobres y los vulnerables de la tierra? Esto demuestra que, hay quien vive “a la ligera” porque quiere, pero los otros sufren de “lo ligero” que éstos se toman los problemas, al dejar fuera del sistema a millones de personas en el mundo.

“El síndrome del espejo” tiene que ver con los comportamientos de las personas en relación a su propia imagen, ahora bien, vernos en una pantalla lo mejor posible sólo el exterior, hace muestra de un cascarón vacío, sin alma, sin importancia del contenido. Una sociedad que desprecia lo pesado, lo lento, lo antiguo y la historia, no tiene tiempo de detenerse a pensar profundamente ¿qué está bien y qué está mal?

No es que en la  Nueva Civilización de la Revolución Light todo esté mal, el tema es que hay cosas en el mundo que no pueden tomarse a la ligera, todo tiene su Yin y su Yang, el lado bueno y lado malo. En la vida es muy importante un equilibrio.

Veremos si logra imponerse eso de “tomar todo a la ligera”…

Francisco J D´Angelo Ohep

Master en Derecho Internacional por la UIA Ciudad de México.

Director Jurídico de Venemex, Asociación de Venezolanos en México que ha ayudados a miles de refugiados victimas de la dictadura de Nicolás Maduro. 

www.venemex.org

 

 

lunes, 12 de octubre de 2020

PUEBLO BUENO PUEBLO MALO

  ¡¡Panem et circenses!!

Décimo Junio Juvenal. Poeta romano. 100 d.C.

 


Por: Francisco J. D´Angelo Ohep

El discurso populista parece no haber evolucionado desde la antigüedad, continúa confundiendo partidarios, militantes o camaradas, con “el Pueblo”. Además, los divide entre “buenos” y “malos”. Los romanos manejaban el concepto de “Pueblo”, como el grupo formado por patricios, plebeyos, y esclavos. Claudio en el año 41-54 d. C. expuso ante el senado:… “Por el contrario, Rómulo, nuestro fundador, se distinguió tanto por su sabiduría, que, a muchos pueblos en un mismo día, los tuvo como enemigos y luego como ciudadanos”. Observamos que apelar a los fundadores de la nación, es un ejemplo ya conocido en el discurso político al populo.

El escritor William Shakespeare en su Obra Julio Cesar, elabora un drama que cuestiona a la retórica y el uso perverso del lenguaje, pues con pericia en el discurso, sus oradores enmascaran, política y moralmente, a la verdad. Por otra parte, las desviaciones en el lenguaje de sus disertaciones, generan, a su vez, problemas epistémicos. No en vano el dramaturgo coloca, en palabras del personaje que encarna a Cicerón, el que “los hombres interpretan las cosas a su modo y se apartan de su recto sentido”.

Los Romanos tenían una noción de civitas, basada en el respeto a la ciudad y el pleno ejercicio de la ciudadanía:“basándose en el conocimiento y respeto de las personas hacia la sociedad, trabajar en equipo por el bien común”. ya eso ha cambiado, pero el discurso populista continúa siendo el mismo.

Esta concepción, en la post modernidad, ha sido convertida en una posición individualista, transformando el discurso, para disfrazar los intereses particulares, con el supuesto bien común.

Benito Mussolini en su declaración de guerra contra Francia y Alemania, en 1940, decía: “Salgamos al campo contra las democracias plutocráticas y reaccionarias de occidente, que siempre han obstaculizado la marcha y a menudo han atentado contra la existencia misma del pueblo italiano”. De manera descarada insulta a las democracias y se ubica contra Occidente, a pesar de ser Grecia y Roma son las cunas de nuestra cultura. Así apela el dictador a un supuesto atentado contra el pueblo italiano, confundiéndolos con “los camisas negras” y los partidarios del Partido Fascista Republicano.

Hitler por su parte, en un discurso ante el Reichstag, el parlamento alemán, en 1939, cuando anunció la invasión a Polonia, dice: Mi vida pertenece al pueblo alemán…No es necesario que vivamos nosotros; solo es necesario que viva nuestro pueblo, que viva Alemania”. Culmina su exposición con esta frase “alemanes: es preciso disciplina y obediencia ciega, para llegar al triunfo”. Los términos obediencia y sacrificio son comunes en los discursos populistas, ya que intentan distraer la atención del penoso presente, para desviarla hacia un supuesto glorioso futuro que nunca llegará; como ya es muy conocido en la Venezuela de Maduro y la Cuba de los Castro.

En otros tiempos, el dictador Fidel Castro Ruz en 1961, en uno de sus interminables discursos, con motivo del recordatorio del asalto del palacio presidencial en 1957, señala:

“A ese pueblo, que no lograrán conmover ni la agresión económica, ni el sacrificio que esa agresión nos imponga, ni los peligros, ni el terror; a ese pueblo, que despreciaban ayer los que lo explotaban, los que todavía no lo han sabido calibrar suficientemente hoy; a ese pueblo, que desprecian los que nunca han sentido con el pueblo; a ese pueblo, que desprecian los que se asocian a los más inmorales intereses para tratar de quitarle lo que la Revolución le ha dado, para tratar de arrebatarle lo que la Revolución ha conquistado para él; pero sobre todo, para tratar de arrebatarle no el presente, que el presente está lleno de horas de lucha, el presente está lleno de esfuerzo, el presente puede estar lleno de sacrificios; sino para arrebatarle el futuro, para arrebatarle la esperanza que alienta a nuestro pueblo, el porvenir por el cual estamos luchando todos”… Solo el Dictador tiene el derecho de disfrutar estos sacrificios del pueblo, ya que “el pueblo” es exterminado, esclavizado y sus libertades secuestradas; pero el discurso siempre es el mismo.

En la actualidad, el dictador usurpador de  la presidencia de Venezuela, conocido como el Carnicero Nicolás Maduro, es señalado en un informe de la ONU del 15 de septiembre del presente año, conjuntamente con otros miembros de la dictadura, Diosdado Cabello, Néstor Reverol y Vladimir Padrino López, como violadores de Derechos Humanos, es acusado también de crímenes contra la humanidad y por la DEA como narcotraficante. Como una paradoja inaceptable le permitieron dar un discurso en la 75 Asamblea de la ONU del 23 de septiembre del año en curso, expuso que el país está destruido, según él, por culpa de los Estados Unidos de Norteamérica: … “Como consecuencia directa de las medidas coercitivas, unilaterales y de las agresiones económicas impuestas por el Gobierno de EE.UU, en nuestro pueblo se ha producido coyunturalmente un proceso de emigración de ciudadanos, fundamentalmente por razones económicas.” Pero no expresa que en realidad todo esto sucede porque el chavismo destruyó PDVSA, expropió industrias, se robó más de 300 mil millones de dólares, obligó al desplazamiento forzado a 5 millones de venezolanos, (a los que a su vez no les renueva el pasaporte para que queden sin derechos ciudadanos en el país donde vivan); además desapareció miles de personas, y encarceló y torturó otras tantas.

Por su parte, López Obrador habló en la ONU, sobre Benito Juárez y del fascista Benito Amilcare Andrea Mussolini, expresando lo siguiente: “Se le conoció como el Benemérito de las Américas, fue tan importante su proceder y su fama, que Benito Mussolini lleva ese nombre porque su papá quiso que se llamara como Benito Juárez”. Cosa que es cierta: el padre de Mussolini se llamaba Alessandro Mussolini, fue herrero y puso ese nombre a su hijo, porque era un socialista y admiraba al líder reformista Benito Juárez y a André Costa, primer socialista que llegó a ser diputado en el parlamento italiano en 1882.

En un país con 77,100 muertos por COVID19, qué puede importarle al pueblo el nombre que se le colocó a un dictador en Italia, quien para colmo, jugó un triste papel en la II Guerra mundial, entre otras razones, por apoyar a los Nazis. Además, recordemos al ejército italiano en el Norte de África en 1940, el cual sufrió terribles derrotas y tuvo que solicitar el apoyo del África Korp Alemán, para que los nazis acudieran en su defensa, contra el general inglés Bernard Montgomery.

Hoy en México, con más de cinco millones de desempleados, el gobierno sigue hablando de las remesas que este año llegan a 3,532 millones de dólares, a pesar de ser un país que puede vivir de inversión local y extranjera. Las remesas son el mejor ejemplo de un país cuya población no puede mantenerse con el producto de su trabajo interno; por esta razón, sus familiares desde el exterior, deben enviarles dinero. Situaciones como ésta se observan en países con dictaduras crueles y sistemas económicos quebrados como Cuba y Venezuela. Por último, en este discurso, habló López del avión presidencial  y  no se entendió en absoluto lo que dijo porque rifó un avión que está rentado, supuestamente para entregar dinero a los hospitales. Ya de sobra sabemos que esto puede hacerse más eficientemente de forma directa, pues es conocida la tragedia por la falta de medicinas y el sufrimiento de los padres de Niños con Cáncer. 

Quizás todo este acertijo se resuelva si acudimos a la Cartilla Moral…México fue víctima de un triste discurso populista, donde el pueblo “bueno” seguirá esperando que se le solucionen sus problemas y el pueblo “malo”, que no es partidario de la 4ta Transformación (la cual por cierto, se parece bastante a la 5ta República de Hugo Chávez),y este pueblo supuestamente “malo” seguirá luchando por un México post moderno, con desarrollo, buscando respuestas en discursos más responsables y apegados a la realidad que se está viviendo en el país y en el mundo.

Francisco. J D´Angelo Ohep

Es Director Legal de Venemex. Asociación de Venezolanos en México AC. Abogado y Master en Derecho Internacional. Defensor de Derechos Humanos de Migrantes y Refugiados.  www.venemex.org

 


LAS MENTIRAS POPULISTAS DE AMLO


 

lunes, 7 de septiembre de 2020

DEL SINIESTRO SECUESTRO a las SINIESTRAS ELECCIONES

 

“Hemos conocido
la amargura de la derrota y la exultación del triunfo y de tanto que hemos aprendido no puede haber vuelta atrás. Tenemos que seguir adelante para preservar en paz lo que ganamos en la guerra”. Douglas McArthur.  
 

 

 

El Ministro de Comunicaciones de la Dictadura Bolivariana de Venezuela, Jorge Rodríguez, alias “El Siniestro”, como lo describe brillantemente en su libro “Los Hermanos Siniestros” la periodista venezolana Ibélyse Pacheco exiliada en Miami, anunció el 31 de agosto de este año 2020, la liberación de unos 100 presos políticos que se encontraban secuestrados por el régimen de Maduro. El Ministro dio el cínico discurso  de que estos ciudadanos recibieron un “indulto presidencial”, cuando su único  delito ha sido luchar de forma incansable por la democracia y la libertad de Venezuela. Víctimas acusadas sin pruebas, sin debido proceso, sin juicio y recibiendo todo el peso del poder de la cobarde dictadura militar que sistemáticamente lo usa  para crear terror en una población civil castrada y armada solo con ideales. 

Estos héroes de la democracia han sufrido los delitos más infames: 

El secuestro y la tortura.

  

Expresó El Siniestro que esta liberación es para obligar a la oposición a resolver los problemas en Venezuela. En realidad, lo que la dictadura quiere es allanar el camino hacia unas elecciones fraudulentas el 6 de diciembre, con un Consejo Electoral a favor del régimen y  con partidos políticos inhabilitados o robados a sus dirigentes y militantes.

 

Esta liberación de rehenes políticos no se hubiese logrado sin la “histórica paliza” que internacionalmente ha recibido el régimen: 56 países democráticos, entre los que se encuentran Estados Unidos, Canadá, Colombia, Salvador, Uruguay, Perú, Bolivia y Alemania  reconocen al Presidente Guaidó, mientras que muy pocos aceptan al régimen Chavista como legítimo.  Cuba, Bolivia, Nicaragua, Irán, Turquía, China y Rusia si lo avalan, pero es obvia la tendencia que siguen estos pocos países, lamentablemente junto al México de López Obrador, quien metió a la noble nación azteca en esta errónea estrategia que la lleva a apoyar la infame dictadura que subyuga a Venezuela. 

 

Meses antes,  cuando aún no atravesábamos los sinsabores de esta pandemia, “El Siniestro”  llamaba con insistencia por WhatsApp a su contacto en la Cancillería mexicana para saber sobre temas como la actualización de los vuelos de Caracas a Toluca  y constatar si era posible enviar ese “oro de sangre” que proviene de actos ilegales como destruir el Amazonas, asesinar personas, etc. También quería conocer lo que hacía la oposición de Maduro en contra de las empresas (propiedad de Alex Saab y otros testaferros), que cambiaban alimentos con sobreprecio, por petróleo robado a la Nación. Así mismo, intentaba descubrir los pasos que daba en este país el representante de la Asamblea Nacional de Venezuela y del Presidente Guaidó, Reinaldo Díaz.  

 

Como nadie respondía al teléfono, marcó a su camarada embajador de Maduro en México y reconocido por el presidente López Obrador, Francisco Arias Cárdenas, compañero del golpe de estado de Hugo Chávez, pero tampoco recibió respuesta. Por último llamó a sus hijos, que estudian en México y viven junto a su madre, la chef Irina Vivas, a quien le fueron congeladas unas cuentas bancarias por 36 millones de dólares en Panamá, en 2009, cuando su Siniestro ex esposo era Alcalde usurpador de Caracas. 

 

Jorge Rodríguez viajó a México en 2019, a visitar al Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, hecho del que quedó constancia en una columna de Fausto Pretelin Muñoz de Cote, del Diario “El Economista” de México. Supuestamente, el Canciller Ebrard no lo recibió; fue el subsecretario para América Latina y el Caribe, Maximiliano Reyes, quien lo hizo. Pero el solo hecho de haber recibido a este oscuro personaje en la Cancillería Mexicana, demuestra la posición que tiene el gobierno de López Obrador a favor del gobierno dictatorial venezolano, a quien reconoce y apoya.  

 

El Siniestro había manejado pésimamente su estrategia para conseguir la asistencia de Maduro a la toma de posesión de López Obrador en diciembre de 2018 y esta acción obligó a la oposición venezolana en México a moverse. Esperaron al dictador con actuaciones legales ante la Procuraduría mexicana, decidieron traer al Magistrado del Legítimo Tribunal Supremo de Justicia venezolano, Dr. Rommel Gil Pino, y consignar el expediente de la sentencia de esta máxima instancia, que condena a Maduro a 18 años y 3 meses de cárcel. Planificaron todo con la finalidad de que INTERPOL detuviera a Maduro en México pero, por supuesto, tomó posesión López y el procurador mexicano hizo caso omiso de la sentencia. 

 

Maduro, después de horas de espera en su avión en México, llegó al Zócalo, donde por cierto, recibió el insulto de la muchedumbre frente al Palacio Nacional. Allí se tomó la foto con la nueva pareja presidencial, evidenciando así hasta donde estaba comprometido el nuevo presidente de México con la dictadura Madurista. Por su parte Donald Trump, no quiso asistir a compartir espacios con el dictador. El Siniestro fue el artífice de esta trama y de la presencia de Maduro en el evento, lo que opacó a López Obrador, su fiesta de toma de posesión presidencial en México.

 

Posteriormente, el Canciller Marcelo Ebrard, junto con el tristemente célebre ex presidente de España, Rodríguez Zapatero, intentó establecer un “mecanismo fallido de diálogo” en la Conferencia de Montevideo del 6 de Febrero de 2020, con  la participación de Bolivia, España, México y Uruguay, intentando restar poder al Grupo de Lima creado por la OEA. Sin embargo este mecanismo falló, la oposición no lo aceptó y Pedro Sánchez  presidente de España solicitó una semana para llamar a elecciones o reconocería a Guaidó. Tiempo después Bolivia saldría de Evo Morales y  en Uruguay ganaría un presidente que reconoce a Guaidó, el Lic. Luis Alberto La Calle Pou. 

 

El Siniestro Jorge Rodríguez ha sido un personaje importante en la dictadura de Venezuela desde la época de Chávez. Aunque es poco conocido internacionalmente en ámbitos no políticos, le ha hecho mucho daño a la nación, en especial a los venezolanos que siguen en el país; así como también a los 5 millones de desplazados, que se han convertido en la segunda migración forzada más grande del mundo después de Siria.

 

Un valiente político excarcelado al salir de la cárcel expresó: ¡Hemos ganado una batalla no la guerra! 

Como dijo Mc.Arthur ¡¡¡Volveremos!!! No tengan duda de que los venezolanos demócratas volveremos. Esta historia continuará….   

MEXICANAS JOVENES NO CREEN EN LOPÉZ!!!